2007 – De Fa Morínigo (Madrid)

2007:

Ella, la que podía conmigo, sin importar el tiempo que pase. Un encuentro casual con ella siempre me alborotaba todo.
Ella era como un ataque de ansiedad producido por el perfecto color de su pelo, su risa y el avellana de sus ojos.
Ella era la crisis de ansiedad que odiaba sentir.
Con ella nunca pude verbalizar mis sentimientos, nunca fui capaz de pronunciar palabra para decirle todo eso que significaba o me hacía sentir.
Me sentí culpable mucho tiempo, mucho.
Sentí que eché a perder todo por el miedo, por la falta de valor o simplemente por no poder hacerlo.
Hoy, hoy volví a ver esos ojos y pensé… Pero por qué?
Ella sabía, ella sabía!
Nunca fui capaz de decir una palabra pero en hechos se lo dije un sin fin de veces, le hice constar por escrito, cosa que ignoró de tal manera que me sentí invisible, sentí que no dije lo suficiente, que era una broma pesada, que para ella no era real.
Ella me dolió años, no sé si llegó a saber eso, no estoy segura de que supo que aquel “me tenes cansada” me rompió de tal manera que me hizo sentir muy miserable conmigo misma y por mucho tiempo.
Ella en su momento fue lo que más quise, no había querido así y nadie me había enseñado cómo hacerlo o como le explicas a tu amiga que no la quieres solo como amiga, crecí creyendo que era lo más aborrecible que se podía hacer, pero ahí estaba ella con sus 1,70 cm de “vengo a romper tus esquemas, tus principios y todo lo que te enseñaron”.
Ella era eso que nadie me enseñó a sentir, ella era algo muy distinto a los amoríos de mis hermanas… porque era ella, no era él.
Ella era mi mayor secreto, eso que me costaba sentir, que me ahogaba cuando no entendía el rechazo y no había con quien ir a llorar, ella era la muestra viva de que conmigo las cosas “no estaban bien”.

Ella fue por mucho tiempo el secreto mejor guardado, ella fue el desarrollo de mi capacidad a escribir, ella fue el espejo que la vida me dio para que aprendiera a verme a mi misma… a entenderme.

Ella fue la primera y más importante lección de vida hasta aquel entonces, ella era mi “Todo se supera. Esto se puede arreglar”.

No me descubrí con ella, sino gracias a ella, alguien que al final pasó a ser un recuerdo, un recuerdo que no me siento segura de decir que no podría volver a ser un ataque de ansiedad.

Ella, a la que hoy no veo tan hermosa, tan simpática ni tan increíble, hoy es solo una persona más en el mundo pero que me hizo conocer a mi verdadero yo, aunque antes de la aceptación haya pasado por mucho y más.

Ella fue algo como “un pequeño paso para el hombre pero un gran salto en mi humanidad.”

Y no niego si digo que todo tendrá mayor sentido si es capaz de leer esto y saber que es ella y que se de por aludida pero que no se cohíba al saber que fue dueña de tanto, tanto que solo ser puede resumir en “Un primer amor”.

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