ETÉREO – De Sofía Flemming, Maracaibo (Venezuela)

ETÉREO:

Voy en camino a «El Paraíso», una villa en la montaña, a entregar una caja etiquetada «Frágil» y para reforzar alguien escribió :»Etéreo, extremadamente delicado y ligero, algo fuera de este mundo». También nosotros somos frágiles, nos cuidamos siguiendo, entre muchas, las indicaciones para conducir, colocarnos el cinturón, no usar el teléfono, no comer, no beber ni agua, todo directo a «no distraerse».

En este momento estoy dentro de un vibrante mundo pleno de colores y no puedo disfrutarlo, debo ver el camino, mantenerme en mi carril, mientras mi cerebro está sutilmente alterado porque tiene que elegir entre árboles, flores, hierba, cielo, o un túnel gris y seguro. Me detengo en un de parador, me relajo, aspiro este aire que me tonifica y me deleita.

El cartel dice: Parador Los Enamorados y está junto a un florido jacarandá violeta, que deja caer sus flores, algunas sobre el cerco de seguridad, y otras más allá se quedan en una roca, en un arbusto, las más osadas se pierden de vista. El silencio llama a la fantasía, a la evocación, me dejo llevar y en esta ensoñación siento algo extraño, como si me empujaran, fue una sensación, ¿y ésto de caer como las flores de jacarandá también es una sensación? Trato de asirme al cerco pero se aleja, sus rayas rojas y amarillas, estridentes, no armonizan con el resto del lugar. Es que el cerco es una barrera, es la que me detiene porque se acerca un tren, ver pasar las ventanillas una tras otra me marea, como ahora, que estoy apurada y no logro dar con el tomo de inglés que necesito, tantos estantes con tantos libros, me vuelvo para pedir ayuda, pero no veo a nadie, sin embargo, escucho voces y hay alguien que se queja, suenan muchas voces, es como una extraña melodía, y alguien se queja, y tengo mucho sueño, dormiré unos minutos, la barrera roja y amarilla se desdibuja, se pierde, las voces se callan, ya no caigo, me sostiene una gran roca o ¿es una nube?, sobre mi revolotea una flor violeta y me colma una sensación ¡tan placentera!, recuerdo que la caja decía «Extremadamente delicado y ligero, algo fuera de este mundo», sonrío, así me siento, fuera de este mundo, soy algo etéreo, ¿soy yo? ¿o soy lo que estaba dentro de la caja? no puedo dejar de sonreír.

Un comentario sobre “ETÉREO – De Sofía Flemming, Maracaibo (Venezuela)

  1. Celia, amiga, has hecho un relato precioso, muy poético, todo él una pura y delicada metáfora. me encanta tu estilo, que hace, de lo que podía ser una simple descripción, un montón de sensaciones. ¡Felicidades, te seguiré!

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