OSCURIDAD BESTIAL – De Jacky Hidekel, Salta (Argentina)

OSCURIDAD BESTIAL:

El me estaba mintiendo, lo presentía, lo sabía, me dolía, pero no iba a enfrentarlo, prefería esperar a que las cosas caigan por su propio peso. Después de todo no estábamos juntos, no podíamos, no debíamos. Adentro mío, ya lo estaba asimilando, el ser que alguna vez conocí dejó de existir hace más de tres años y desde entonces yo seguía atada a su recuerdo. Pero esos recuerdos no me lo traerían de vuelta a mis brazos. Tal vez en alguna dimensión paralela él aún continuaba existiendo, en otro tiempo, en otro espacio, quizás en otro cuerpo. Eso no importaba ahora, el reloj continuaba avanzando y la noche estaba en el horizonte. Mi tiempo era corto y necesitaba claridad.

Decidí dejar todo atrás una vez más, tirar por la borda el exceso de equipaje. Se empañaron los cristales y mis manos se humedecieron, me sequé las lágrimas y acepté mi destino. No encontraría un compañero fiel en mi travesía, al menos no en esta dimensión. Aún así llegaría hasta el final de la ruta…

Afuera el clima empeoraba, el aire estaba más enrarecido que de costumbre. Las gotas de lluvia bailaban en el techo de cinc, entonces me alegré de ver que la belleza y el bien permanecen aún en medio del caos. Como la última hebra de una soga a punto de cortarse.
Lo peor no había pasado pero llegaría irremediablemente como mi partida.
Necesitaba claridad mental, estaba desandando pasos cuando comencé a escribir esta especie de diario. Que funciona más como un buen par de oídos, clementes, serenos que escuchan las palabras que no puedo decir a los demás.

Afuera en algún lugar tal vez había alguien a quien esas palabras sueltas le servirían. Lo guardé en mi mochila y me preparé para salir, con la firme convicción que ya no iba a regresar nunca a mi hogar. Miré alrededor y después de semanas sin pisar la calle, sentí un escalofrío que me recorría todo el cuerpo. De repente un temblor, algo me pasó rozando. Cuando me volví para entender que pasaba, ya estaba corriendo por un camino de tierra, sola en medio de una noche que parecía eterna.

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