QUE LLUEVA, QUE LLUEVA… – De Gloria Martín (Lleida)

QUE LLUEVA, QUE LLUEVA:

Hoy, veinticinco de abril de 1956, ha amanecido lloviendo en Almería, y la Señorita Suárez acaba de entrar, mojada y puntual  en su clase. Las paredes del aula rezuman humedad y están llenas de desconchones, pero la cuarteada pizarra es de un verde luminoso (verde esperanza, les dice siempre a sus alumnos), y sobre ella pende una gran fotografía del Generalísimo y otra, algo más pequeña, de José Antonio Primo de Ribera, que flanquean un austero crucifijo de roble.

    La lluvia siempre ha ejercido una extraña fascinación sobre la Señorita Suárez. Ella diría que le desboca la imaginación y que la hace soñar despierta sueños inconfesables, llevándola a una especie de estado “místicoerótico” que  sitúa su cuerpo, de Norte a Sur,  entre Santa Teresa y Matahari.  Pero sus niños de tercero A le ponen muy difícil recrearse en sus ensueños, porque la lluvia, sencillamente, los vuelve locos. Apenas les ha dado tiempo de rezar el Padre nuestro y sacar la libreta de cuentas de la cartera y ya están preguntando que cuánto falta para el recreo, pero la Señorita Suárez se teme que no van a poder salir al patio, porque el agua, que cuando ella llegó caía mansa, está empezando a precipitarse con violencia, y varias hojas, arrancadas por el viento de las moreras, vuelan en espiral y se estrellan como mariposas gigantes contra los cristales de la ventana.

    Los niños de tercero A están empezando a metamoforsearse en pequeños demonios; se lanzan unos a otros bolitas de papel, se escupen, se insultan con palabrotas innombrables (cagón, cara pedo, mierdoso…) y se pasean de pupitre en pupitre, tirándose de los pelos y rallándose las libretas. Algunos corren a la ventana, la golpean con las manitas abiertas, y cantan a voz en grito “que llueva, que llueva, la Virgen de la cueva…»

Pero, de pronto, como por arte de magia, deja de llover y se dibuja el arco iris en el cielo decolorado, gris perla. Las hojas de las moreras se van posando delicadamente, como a cámara lenta, sobre la gravilla del patio, y, al cabo de unos segundos, un rayo de sol se cuela en la clase, y esparce el rastro de un olor primaveral a tierra mojada. Trepa, ágil, por la pizarra, y duda dónde recalar hasta que decide depositarse con habilidad justamente sobre el bigote de Franco. La puerta se abre bruscamente y aparece él, el nuevo director:

-Qué está pasando aquí?

Mira a la maestra a los ojos, mientras los niños, maravillados por la repentina luminosidad angelical del rostro del caudillo, regresan dócilmente a sus pupitres y un silencio espeso condensa el aire de la clase, que se ha impregnado de motitas de colores.

    La Señorita Suárez también mira al nuevo director a los ojos.  De pronto, siente un violento deseo de desnudarse (y empieza por quitarse las gafas)

-Cosas de niños, Señor Director…la lluvia, que les vuelve locos.

Gloria Martín.

3 comentarios sobre “QUE LLUEVA, QUE LLUEVA… – De Gloria Martín (Lleida)

  1. Increíble sensación emotiva drl relato ha suscitado en mi Gloria, cuando describes: «… un rayo de sol se cuela en la clase, y esparce el rastro de un olor primaveral a tierra mojada. Trepa, ágil, por la pizarra, y duda dónde recalar hasta que decide depositarse con habilidad justamente sobre el bigote de Franco.». Maestros de la posguerra encarnados en una mujer (excepción entre la regla), infantes en una escuela (atemporal conducta de las criaturas, pues los niños no aceptan el corsé en que la historia les emplaza), y la casualidad de un rayo fugaz y furtivo primavera lluviosa colándose en la pulcra rectitud de esa escuela. Qué emotivo, piel de gallina. Gran maestra (con tus alumnos al momentos con comportamiento preadolescente), especial novelista y maravillosa en esencia. Gracias por compartir tu arte. Un admirador

  2. Gloria sabes escribir muy bien todas las situaciones me encanta cómo escribes porque es muy fácil para ti eso de la Virgen de la Cueva y esos niños me recuerda el colegio mío de hace tiempo a ti se te nota que sabes escribir y aparte te gusta te deseo muchos éxitos besos

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