UN MES DESPUÉS – De José Antonio Blanco – Olmedo (Valladolid)

«La mala noticia es que el tiempo vuela, la buena es que tú eres el piloto»

Anónimo

Ya había pasado un mes desde la notificación de demolición, el cantinero sabía que no podía demorar más el organizar su desalojo, y tenía que organizarse.

¡Tuvo una brillante idea con todos los viejos enseres de la cantina, podía hacer una subasta!¡Lo donaría todo a la investigación del cáncer infantil!, al menos que sirviera para algo. Mesas, sillas, objetos decorativos tan antiguos como su querida cantina habían sido objeto de deseo en ocasiones. Se puso manos a la obra…

Permiso municipal, deseo concedido… Quince días, en la plaza del pueblo. Se pusieron carteles, se anunció en los medios de comunicación.

Era un domingo primaveral, tuvo que hacer varios viajes en su furgoneta…tenía una sonrisa radiante, aunque estaba destrozado, una parte de su alma se ponía a la venta… Cuando terminó de colocar todo, vino Pedrito, le acababan de hacer un trasplante de médula, le dio varios besos riéndose a carcajadas, dejando ver su boca desdentada… se le pasó de inmediato su mal cuerpo, lo puso sobre sus hombros, y faltando todavía una hora para el comienzo de la subasta, le invitó a un «mosto en el bar de enfrente.

Le entraron de repente dudas: ¿Cuánta gente iría? ¿Vendería todos los lotes?…bueno. A ver qué pasa…

Al cabo de un rato oyó bastante ruido en el exterior, se asomó y… dios el gentío abarrotaba la plaza, ¿era por la subasta? ¡¡SIIIIIIIIIIIIIIIIII, qué alegría!! Corrió en medio de la multitud, y en menos de una hora ya estaba todo liquidado, entregó a Pedrito todo lo sacado para su Asociación, con mucha emoción… y algo de melancolía, regresó a la cantina.

Ya más calmado, con una soledad que necesitaba y su inconfundible cigarrillo, miró las desnudas paredes, tomó un porrón vacío, lo llenó del vino de Simón, se echó a rír, y continuó recordando.

 

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